De la pedantería
La pedantería es algo terrible. Debía de rondar yo los diecisiete años cuando me dio por buscar la palabra en el diccionario, y aquella definición me gustó tanto que se me quedó grabada para siempre:
«alarde vano e inoportuno de erudición».
Por nada del mundo quisiera yo que nada de lo que he dicho alguna vez haya significado un alarde ni haya sido en vano, ni vanidoso, ni impertinente o inoportuno.